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miércoles, 17 de junio de 2009

Centro Bancario Internacional de Panamá (CBI)


El Centro Bancario Internacional de Panamá (CBI) fue creado formalmente en 1970 por medio del Decreto de Gabinete No. 238 que reformó el Régimen Bancario y creó la Comisión Bancaria Nacional como entidad supervisora. El Decreto No. 238 estuvo vigente hasta 1998 cuando fue reemplazo por el Decreto Ley No. 9, que reemplazó la Comisión Bancaria Nacional con la Superintendencia de Bancos. Al mes de diciembre 2006, habían en el Centro 87 bancos – de los cuales 42, incluyendo los dos bancos oficiales, tienen Licencia General, 38 tienen Licencia Internacional y siete Licencia de Representación. Durante el 2006 se establecieron en el país cuatro nuevos bancos con Licencia General, cuatro nuevos con Licencia Internacional y un banco con Licencia de Representación.

Existen tres tipos de licencia bancaria: General, que permite a bancos realizar operaciones locales y extranjeras; Internacional, que permite solamente hacer operaciones extranjeras, pero puede participar en el mercado interbancario nacional, y la de Representación, para oficinas de bancos extranjeros desde las cuales llevan a cabo la promoción de sus servicios y visitas a clientes activos y potenciales, tanto en Panamá como en la región.

La Ley No. 10 de 2002 establece normas con relación al sistema de microfinanzas, y dispone la autorización para organizar y funcionamiento de Bancos de Microfinanzas, como entidades financieras que tienen por objeto principal la canalización de recursos a micro y pequeños prestatarios, cuyas actividades se localicen tanto en áreas urbanas como rurales. Estos bancos son regulados por la Superintendencia de Bancos, y su cartera total de préstamos debe estar constituida al menos en un 75% por créditos con garantía personal que no excedan del uno por ciento del patrimonio neto, y en préstamos con garantía real que no excedan del tres por ciento del patrimonio neto del Banco. Se entiende para estos propósitos como Microempresa, la persona natural o jurídica que constituya una unidad económica que genere ingresos brutos o facturación anuales por la suma de hasta US$25,000, y como Pequeña Empresa la persona natural o jurídica que constituya una unidad económica, que genere ingresos brutos o facturación anuales por una suma entre US$25,000 y US$100,000. Los Bancos de Microfinanzas deberán contar con un capital pagado mínimo de US$3 millones.

Se conoce como Sistema Bancario Nacional los bancos de Licencia General, incluidos los dos bancos oficiales – Banco Nacional de Panamá y la Caja de Ahorros – y el multinacional Banco Latinoamericano de Exportaciones (BLADEX).

Reconocido desde hace tiempo como el Centro Bancario Internacional más importante de la región, y junto con el Canal de Panamá, la Ley de Sociedades Anónimas, la Ley de Marina Mercante y Abanderamiento de Naves, la Zona Libre de Colón, las leyes de Seguro, Reaseguro y Aseguradoras Cautivas, un mercando de capitales y una Bolsa de Valores incipientes pero creciendo fuertemente, una moderna Ley de Fideicomiso y, más recientemente, la nueva Fundación Privada panameña, y el nuevo Ferrocarril Transístmico, hacen de Panamá un verdadero Centro de Servicios Internacionales. Todo esto es parte de una tradición varias veces centenaria como ruta y encrucijada de naciones y que permite a Panamá proseguir y desarrollar esta vocación de servicio a la economía y el comercio mundial.

A lo anterior se suma la expansión del Canal de Panamá, obra que con un costo estimado de US$5,250 millones, permitirá el paso por esa vía a los grandes buques conocidos como Postpanamax, que actualmente no la pueden transitar. Ya se iniciaron los trabajos de excavaciones, y el proyecto deberá completarse, según lo programado, en siete años, o sea que las nuevas exclusas deberán comenzar a funcionar en el año 2014, curiosamente 100 años después que se realizó el primer tránsito en 1914.

El CBI nació aprovechando las ventajas que brindaba la legislación anterior aprobada en 1970, desde 1998 reemplazada por una nueva ley bancaria que creó una nueva Superintendencia de Bancos, con plena autonomía e independencia, y amplios poderes para practicar una estricta supervisión, incluso la supervisión consolidada de bancos extranjeros, e incorporó entre otras normas las relativas a la adecuación de capitales en base a los activos ponderados según el riesgo, de acuerdo con las guías de Basilea. Ya está en proceso, con un trabajo de análisis y discusión conjunto entre la Superintendencia y la Asociación, la adopción eventual y programada del nuevo Acuerdo de Capital Basilea II, parte de cuyas disposiciones se están incorporando a la reglamentación vigente y el resto se irá adoptando progresivamente, como por ejemplo la obligación de todos los bancos de contar con una calificación

La nueva Ley conserva los elementos fundamentales de la confidencialidad bancaria y la identidad de los depositantes, y sigue vigente la Ley de Cuentas Cifradas. Esto, sin embargo, no es obstáculo para que Panamá cuente con una serie de leyes, decretos, Acuerdos y reglamentos para la prevención del blanqueo de capitales que han convertido el sistema en uno de los más estrictos, que incluso sirve de modelo para otros países.

Las ventajas características, y en algunos casos únicas, de Panamá, tanto para negocios bancarios, como de otra naturaleza financiera y comercial, nacional e internacional, tales como, la ausencia de un banco central y de una autoridad monetaria y de papel moneda, y el uso del dólar norteamericano como moneda de curso legal, ha contribuido a resguardar al CBI panameño de los efectos de las crisis financieras que han abatido prácticamente todos los mercados y sistemas financieros del mundo, y los de los grandes países latinoamericanos; el CBI ha mantenido siempre una absoluta estabilidad, e incluso varios bancos locales han respondido realizando emisiones de instrumentos financieros a mediano plazo en los mercados internacionales. Firmas y analistas internacionales califican al CBI panameño ahora mismo como un PARAÍSO DE SEGURIDAD (“Safe Haven”). La "Integración Financiera" del Centro y su permanente estabilidad han evitado que en Panamá se produzcan períodos de restricción del crédito ("credit crunch") y el crédito siempre ha estado disponible, aún durante crisis financieras que han afectado a países de la región.

El CBI Frente al futuro: Gozando actualmente en términos generales de calificaciones altamente satisfactorias de parte de agencias e instituciones internacionales, incluso del Fondo Monetario Internacional, el CBI ofrece un lugar fiable y paraíso seguro para sus depósitos y operaciones bancarias y financieras, incluso la administración de patrimonios o banca privada, actividad esta que están incorporando más y más bancos, con la incorporación de Licencias de Casa de Valores, para atender un extraordinario y creciente mercado latinoamericano de “High Net Worth Individuals”. Los bancos establecidos en Panamá están en condiciones de brindar todo tipo de servicios bancarios, financieros y fiduciarios a través de sus correspondientes filiales, tradicionales e innovadores, a los inversionistas nacionales y extranjeros, especialmente en áreas y las oportunidades que se van creando con la reversión a Panamá de bienes y facilidades de la antigua Zona del Canal y con la reversión del Canal de Panamá, lo que ahora permite a Panamá optimizar su aprovechamiento económico y comercial, y aumentar su contribución a la economía nacional y al bienestar de su población. Ejemplo claro de esto es el extraordinario desarrollo de la actividad de trasbordo de contenedores en los cinco grandes puertos operados por empresas privadas.

El Centro Bancario Internacional de Panamá está listo y preparado para enfrentar la creciente globalización, particularmente en el continente americano, y en el caso de Panamá con los tratados de libre comercio negociados y en negociación. Junto con los otros sectores del sistema financiero, como los de seguro y reaseguros y su pequeño pero dinámico mercado de capitales, el CBI tiene la capacidad para atender prácticamente cualquier necesidad y brindar cualquier servicio a inversionistas interesados en las nuevas áreas y oportunidades de inversión en Panamá, entre las que se destacan la afluencia de compradores extranjeros de residencias – tanto apartamentos como unifamiliares para jubilación o uso temporal - el turismo, la actividad portuaria y el trasbordo de contenedores, actividades industriales en las orillas y los alrededores del Canal de Panamá, y negocios de alta tecnología, como "call" y "data centers" y "warehousing" en el Parque Tecnológico de la Ciudad del Saber.

En los años recientes se ha dado un “boom” extraordinario en el sector turismo, con la inversión de millones de dólares en nuevas facilidades turísticas a todo lo largo del país, tanto en playas como en montañas, y también en el sector inmobiliario, con inversiones que ya superan el billón de dólares, en viviendas, principalmente apartamentos, ante la demanda acumulada internamente, y la demanda del exterior, especialmente de jubilados y por jubilar norteamericanos, de Canadá, y de Europa, especialmente España e Italia de personas que buscan una segunda vivienda de uso estacional, a lo que se suma ahora una creciente demanda de latinoamericanos de países vecinos que encuentran en Panamá un sitio ideal para establecerse e invertir.

Negocio Fiduciario. La Superintendencia de Bancos también supervisa el negocio fiduciario y otorga las respectivas licencias.

Fuente: ABP

viernes, 29 de mayo de 2009

LOS NUEVOS BANCOS EN PANAMA: PLAN DE CONQUISTA


Hay optimismo y disposición de continuar creciendo. Luego de haber incursionado en el mercado están dispuestos a continuar desarrollando sus estrategias, a pesar de la crisis y la incertidumbre financiera mundial.

Se trata de bancos que en su primer año en la plaza han registrado crecimiento y sus representantes añaden que se debe a su servicio personalizado y al éxito que han tenido al llenar un vacío que existía en el mercado.

Unos se vuelcan por el microfinanciamiento, algunos le apuestan al sector comercial internacional y otros confían en darle el impulso a empresas medianas y grandes, netamente panameñas.

Nueve bancos obtuvieron licencia en 2008, de los cuales tres se unieron al listado de entidades que tienen licencias tipo “general” (Panamá, Capital Bank y BCT Bank International), según datos de la Superintendencia de Bancos.

En 2009 la tendencia continúa y de las tres nuevas licencias otorgadas, una, la del Banco Bolivariano de Ecuador, es general.

Crecimiento con cautela

En el Banco Panamá, que comenzó operaciones en febrero de 2008, se respira optimismo. Al primer trimestre la entidad tiene una utilidad de 171 mil 373 dólares.

Ramón Chiari, vicepresidente ejecutivo y gerente general de esta entidad, destaca el financiamiento otorgado a empresas panameñas. Están enfocados en atender el mercado local a través de banca corporativa y de personas. En ese sentido dijo que han excluido las inversiones en megaproyectos para extranjeros de altos ingresos o para operaciones comerciales internacionales, tipo Zona Libre de Colón.

La razón es que el banco intuyó el grado de saturación en el segmento de construcción de edificios.

Con cautela y tomando las previsiones bancarias, han aumentado la cartera de crédito.

“Se ha llenado un vacío porque hay esmero por brindar una calidad en el servicio”, dice “en momentos adversos, en los cuales se necesita que se realicen las transacciones en tiempos adecuados”.

Con un capital de 30 millones de dólares y más de dos mil clientes, Chiari destaca que el énfasis es no ser tímidos y manejar liquidez de las empresas, cartas de crédito, préstamos

para proyectos, hipotecas comerciales y arrendamiento financiero, entre otros servicios. El balance es de alrededor de 130 millones de dólares con una baja morosidad.

Como demostración de fe en el entorno local, Chiari dice que habrá una apertura de una sucursal en San Francisco y anuncia la construcción de una torre del banco en Costa del Este, sede de las operaciones.

Por el comercio

Moisés Cohen, presidente de Capital Bank (con licencia desde enero de 2008), sostiene que a pesar de estar abocado a atender preferentemente al sector comercial (un área que sufre desaceleración), la tendencia de pago se ha mantenido estable. Al primer trimestre del año la utilidad es de 128 mil 951 dólares.

“Nuestro negocio es atender a empresas y brindarles financiamiento comercial; muchos de nuestros clientes con 20 años de estar operando han pasado diferentes crisis y problemas”, sostiene Cohen.

Capital confía en que la crisis ses pasajera y destaca que los clientes, quienes le han manifestado que sus ventas han bajado, están al día.

La situación no es preocupante ni crítica, aunque este año se espera que los usuarios de la Zona Libre ganen menos.

Los créditos al sector comercial en enero mantenían un ritmo de 10.2%, que bajó en febrero a 9.2% y más aún en marzo, a 7.9%.

Algo que le da cierta tranquilidad al ejecutivo es que en días pasados Equilibrium otorgó al banco un grado de inversión, cuya calificación es de BBB- estable.

“Es la primera vez que un banco en su primer año obtiene un grado de inversión”, dice.

Sirviendo a los pequeños

Even Chi Pardo, gerente de Banco Financia, orientado a las microfinanzas, explica que su actividad se trata de algo más que de otorgar préstamos. Orientan, asesoran y acompañan a sus clientes para que desarrollen sus negocios.

En ese esquema esta entidad de capital guatemalteco ayuda a formalizar los emprendimientos para que los empresarios cuenten con informes financieros y se registren ante las autoridades.

El promedio de los préstamos es de 6 mil 500 dólares y están colocados en estos momentos 3.5 millones de dólares.

La meta del banco este año es lograr el punto equilibrio porque arroja una pérdida de 55 mil 874 dólares al primer trimestre.

“Es normal que en los primeros meses un banco tenga este resultado por las inversiones que se han hecho”, dice Chi Pardo.

Pese al entorno difícil se ha continuado otorgando préstamos con fines de reforzar el capital de trabajo (mercancías) y hay bajo índice de morosidad.

Financia continuará con una ampliación de una red de sucursales, que son oficinas de atención, en sectores periféricos.

“Esto es más que un negocio porque tiene impacto en la comunidad y tiene un reconocimiento en la sociedad”, señala.